Múltiples pérdidas

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múltiples perdidas

Por Carmen Valenzuela

Varios entierros, varios duelos…

Un entierro recuerda otros  entierros. Es como no tener tiempo ni  espacio en el corazón y la cabeza para reconocer la partida simultanea de tantos personajes  de nuestra historia y cotidianidad.

Aquí en Perú, no deja de conmovernos los decesos de algunas personas conocidas vinculadas a la música peruana en todas sus vertientes, que en nuestro país es una manifestación esencial de nuestro folklore, como es el caso de Pepe Vásquez, Arturo “El Zambo” Cavero, “El maestro” Oscar Avilés y la recordada cantante de cumbia Edita Guerrero.

Menos digerible fue recibir la noticia de la muerte de Chespirito, y la batalla perdida de Gustavo Cerati, ante tanto impacto sólo queda apelar al humor negro para digerir en algo tantas pérdidas. Cada anuncio seguido del otro solo generaba incredulidad, pero a medida que pasan los días el duelo se hace espacio y empieza a sentir ausencia y pena.

Hasta hoy la vida pública de Chespirito, por citar un caso, se ha manejado a partir de la publicidad. Todos tienen algo que decir, si se peleó con Carlos Villagrán por el amor de Florinda Meza o no, si se llegó a amistar o no con la Chilindrina, si realmente Florinda Meza lo amaba, etc. La opinión nacional e internacional especula sobre la sinceridad de la reacción de quien fue mujer de Chespirito por muchos años, y se siembra caldo de cultivo para los comentarios de apoyo o rechazo hacia ella. El pueblo se adueña de historias que se vienen gestando desde hace ya muchos años y el deceso funge de detonante que lo lleva a querer adueñarse de lo que es público.

Cada uno de ellos merece una mención aparte, mucho queda por decir.

Lo cierto, es la sensación de poco tiempo y espacio para despedirse. No queda energía para pensar, levantar la mirada y darse un tiempo sin que surja en la mente la premura por despedirse del otro. Imagino que cada uno nos reclamara el tiempo para pensarlos.

Muchos entierros al mismo tiempo, no significa varios duelos; y eso es lo peligroso. Puede sonar gastado y trillado, pero evitamos las despedidas, porque en mucho la vivimos como pérdidas.

Por lo pronto los mecanismos van surgiendo. En el caso de Chespirito, hablamos sólo de los amores, las presuntas infidelidades y las disputas legales de los miembros del elenco y la mirada morbosa nos hace, so pretexto de la pena, querer ingresar a la vida privada.

De forma análoga, la muerte de Paul Walker (protagonista de la saga de “Rápidos y furiosos”) impactó tanto en los aficionados al cine y, en general, al público, que para evitar contactarse con el dolor, necesitamos centrarnos solamente en su vida familiar, si el vehículo que manejaba estaba apto o no, etc. No hay tiempo para llorar, porque reconocer que las personas que admiramos no son inmortales nos cuesta…y nos duele. Las preguntas sobre la fortuna, los hijos, los padres, deudas, etc. Nos desvían la mirada.

Necesitamos buscar historias que nos alejen de sus tumbas, para no llorar y asumir que se fueron. El ruido nos distrae, por momentos nos olvidamos que no están; y de paso, para no pensar que sin querer o no,  fuimos cómplices de sus atribuladas vidas: La culpa se disfraza de morbo, y rabia.

Solo apelando a lo mejor de nosotros mismos, y llevando en el corazón a quienes físicamente se fueron, podremos vencer la pena, ganar seguridad, y confianza. Así lograremos una verdadera Paz interna.

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