Marketing o Exihicionismo

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Por Carmen Valenzuela A.

¿Qué significa Marketing Farandulero?, entiendo que es participar, promover e incitar escándalos utilizando como producto de exhibición la vida privada; y asegurar presencia en las primeras planas y titulares de todos los medios, y con ello garantizar vigencia.

Parto de este concepto, porque sospecho, que estamos confundiendo Marketing Farandulero con exhibicionismo, cuyo objetivo es pervertir a través de la mirada. Se apela a los medios para jalar la mirada morbosa y voyerista de un público, en este caso el público peruano, (ojo no es solo limeño) que queda fascinado con el espectáculo.

Claro, uno podría argumentar que todo marketing esta sostenido sobre el deseo de exhibir; pero el principio del Marketing es la satisfacción de necesidades, por tanto implica, primero saber qué necesidad cubrimos cuando ponemos en exhibición lo privado.

No creo que sea exagerado decir que los peruanos hemos quedado atrapados en el espectáculo, no como testigos, sino como espectadores pasivos ante la confusión, caos, violencia, promiscuidad. La perversión tiene como base corromper. Los medios justifican el despliegue de tanta información sobre la necesidad de informar al público, pero en el fondo sabemos que son la ventana por la cual mirar. No informan, solo muestran crudamente, porque la idea es mantener al espectador impactado para que se quede y no tenga el control.

El espectador pasivo pide más; consume. Se engaña creyendo que su opinión importa, porque su necesidad de saber, encubre su curiosidad; que reitero no tiene nada que ver con participar, sino con quedarse pasivo consumidor de la historia. Cada titular se pinta como exclusiva, cuando esa misma imagen es la misma en cada pantalla.

Hoy se cruzan diversas opiniones, como así se aprecia en algunos programas de tipo “reality” en la TV, en donde la cotidianeidad gira alrededor de: “¿Sheyla Rojas seguirá siendo pareja de Patricio Parodi? ¿Alejandra Baigorria se olvidó de Mario Hart?” El público permanece atento y a la expectativa de lo que ofrecen sucesivamente estos programas.

Entre eso llamado Marketing y vida privada hay una línea muy delgada, peligrosa y confusa. Dañina si se pierden los limites porque quienes quedan de espectadores se quedan pasivos, atontados y sin motivación para seguir haciendo lo propio. La tentación de solo consumir, en este caso la vida de otros, hace que no quede motivación ni fuerza para atender los proyectos e ideas propias; por tanto, solo queda en el rol de consumidor pasivo, y no de productor. Menos de ciudadano participe y no víctima de lo que ocurre social y políticamente.

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