Los accidentes y sus casualidades

by Ciapla Psicólogos
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tendencia a los accidentes

Por Carmen Valenzuela

Aún cuando sabemos qué trabajador suele accidentarse con frecuencia, no hacemos nada para entender qué es lo que pasa. Por qué los catastróficos accidentes de una empresa se deben a errores absurdos e infantiles?, Por qué quienes trabajan en puestos informales se exponen a peligros: incendios, corto circuitos, robos, etc.? Plantear preguntas, lleva a buscar respuestas para entender qué razones internas desencadenan un accidente.

¿Es casualidad? Las investigaciones realizadas desde la psicología, arrojan que la ocurrencia  de accidentes es mayor en dos momentos particulares:

1) El accidentado está intentando un cambio importante y casi radical en su vida

Comentaba un comerciante: Hombre de 40 años; debía viajar a Lima a concretar un negocio por el cual había trabajo mucho, sin entender por qué decidió acudir a una empresa de transporte informal. A tres km, del punto de partida, su bus chocó con un camión de carga muriendo 18 personas. Él salvó de milagro pero quedó mal herido. No pudo concretar su negocio.

¿Qué pasó? Será que la responsabilidad de un proyecto tanto tiempo esperado lo asusto que sin darse cuenta se sometió a una situación de riesgo para evitar concluir su negocio?

Los accidentes, son conscientemente involuntarios, pero internamente se juegan temores que hacen que las personas queden atrapadas en la misma situación y eviten los cambios. Entender por qué, las personas no cuidan sus vidas y las exponen a la catástrofe o la muerte. Accidentes que por el horror de sus consecuencias difíciles de olvidar para quienes sobreviven. Es una especie de dialogo con la muerte.

2.- El accidentado pasa por un proceso de separación.

Una mujer de 40 años, quien luego de 20 años de trabajo duro y sacrificado en confecciones, al lograr éxito y bienestar económico instala un cable viejo en su taller lo que provoca un incendio. Se quemaron máquinas, insumos, muebles, años de esfuerzos.

Luego de una etapa de crisis nerviosa que luego la sumieron en una profunda depresión, se lamenta de no hacer caso a su intuición y no poner el cable, siente que no pudo evitarlo. Al profundizar, ella recordó que semanas antes del incendio su único hijo le expresó el deseo de estudiar una maestría en el extranjero. Eso significaba estar fuera mínimo dos años. Sin darse cuenta, y para dolor de ella, reconoció que en su inconsciente saber que su hijo se alejaría le daba un gran dolor, y que solo podía impedir que se vaya si ella ya no tenía dinero para pagarle los estudios. Efectivamente, su hijo ahora ha tenido que volver a atender el negocio desde cero, quedo frustrado su deseo de crecer por sí mismo; y en ella la pena y sentimientos de culpa.

La ambivalencia (dos sentimientos  opuestos a la vez) por un lado: El deseo de avanzar y desarrollarse, y por el otro temor a quedar solos, el deseo de cambio pero un temor paralizante.

Los peruanos, recordamos el pasado en cada humareda y las llamas de fuego que vivimos en el Centro Comercial de Mesa Redonda. Se consumieron no solo toneladas de productos, sino toneladas de esfuerzos. Esa humareda negra que quitaba la respiración y sofocaba todo lo que cubría, esas nubes negras que contaminaban aun más el ya cielo gris de Lima.

Múltiples sentimientos sobrevienen: rabia, pena, frustración, temor, cansancio. Inevitable volver a preguntar con carga de reproche: Por qué  quienes han forjado con éxito y alcanzado logros económicos generan situaciones de riesgo y muerte? Por qué la tendencia a la muerte no es paliada por el acceso a bienestar y deseos de vivir mejor? Por qué repetir las mismas condiciones que genero el incendio anterior del 2004, será que se quiere repetir la historia?

Lo ocurrido fue un DESASTRE porque altera gravemente la convivencia de las personas con su medio. Es un ACCIDENTE porque sabemos que existe la condición involuntaria de quienes produjeron o favorecieron el incendio y es un SINIESTRO por el terror que genera el fuego implacable y devorador.

Será prueba que la bonanza económica no garantiza la convivencia saludable entre los hombres y su medio?  Será que el triunfo sobre la pobreza no pasa por los logros materiales, sino que es ante todo un triunfo sobre la muerte y su tendencia a destruir? Será que no conocemos otra manera de vivir?

Plantear preguntas convoca respuestas, lo milagroso es que encontremos muchas respuestas para encontrar muchas salidas y liberarnos de la sensación claustrófica que no hay salidas.

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