Depresión en navidad

by Carmen Rosa Valenzuela Alvarado
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Es frecuente escuchar, en días previos a la navidad, a personas comentar sentirse desganadas o decaídas, o que suelen entristecerse y estar más sensibles de lo usual. Muchas de estas personas identifican estas sensaciones como signos de algo que espontáneamente llaman “depresión navideña”.

Ante esta situación, vale la pena detenernos un momento a pensar y comprender ¿por qué la época navideña nos haría sentir más sensibles o tristes? Para ello, es importante revisar qué aspectos se asocian con esta fecha; y por lo tanto, qué tipo de sentimientos pueden despertar en nosotros.

En primer lugar, se entiende la navidad como una fiesta y celebración familiar, que resalta los valores colectivos y la unión entre seres queridos. Esto puede reavivar en las personas sentimientos de cariño y gratitud hacia aquellas figuras significativas y hacia nuevas personas que han adquirido mayor relevancia en los últimos tiempos para nuestra vida. De ahí las reuniones, las muestras de cariño y los reconocimientos que también suelen asociarse con fechas de celebraciones especiales a lo largo del año como el día de la madre o día del padre. Sin embargo, cuando se ha vivido experiencias de separación o de soledad recientemente, este espíritu colectivo y de unión también puede llevar a que las personas percibamos dichas experiencias solitarias como más intensas, en contraste al ambiente festivo.

En segundo lugar, este ambiente de felicidad y celebración generan presión y expectativas muy altas por sentirnos tan contentos o satisfechos como creemos que deberíamos estar para la ocasión. Esto se refuerza constantemente a través de los medios de comunicación que muestran y exaltan sólo los aspectos positivos de celebraciones como la navidad y plantean una situación muchas veces perfecta y sin dificultades.

Vale la pena detenernos a reflexionar cómo la sociedad nos presenta un paradigma de vida donde se niega el dolor o lo imperfecto, y donde solo hay lugar para mostrar lo atractivo y placentero tanto a nivel material como a nivel emocional. Nos ayudaría reconocer que en la vida no se encuentran situaciones perfectas, sino que nuestras experiencias están integradas por aspectos positivos y negativos, que tiñen las cosas que vivimos, y que dependen de los valores de cada uno.

Volviendo al tema que nos ocupa, las altas expectativas que podemos generar con respecto a una manera correcta o adecuada de sentirnos en esta época navideña, nuevamente entran en contraste con nuestras propias vivencias tristes o con la sensación de pena que podríamos estar sintiendo por cualquier otro motivo. En esta línea, vale la pena señalar que cuando las personas pasamos por un momento doloroso, puede resultar confuso cómo los demás se encuentran celebrando y cómo el ambiente es tan festivo. Esto puede generar sentimientos de inadecuación o de falta de sintonía con los demás o con el entorno. Así, es importante caer en cuenta que cada quien tiene derecho a sentir sus propias emociones y sentimientos, y que éstos son válidos independientemente del ánimo de los demás o de lo que la situación “requiera”.

En tercer lugar, es importante mencionar el momento del año que coincide con la celebración de la navidad. El final del año es un momento de cierre el ámbito académico, laboral y también en distintos sentidos personales. Esto nos lleva a evaluar qué tanto se realizaron y cumplieron las metas y deseos con los que iniciamos el año, o que nos fuimos planteando a lo largo de él. Además, estas ideas nos llevan a reflexionar sobre el momento de vida en el que nos encontramos, y a recordar aquellas experiencias que han finalizado o que han marcado recientemente nuestra vida. Dependiendo de las vivencias de cada uno, esto puede despertar sentimientos agradables o menos agradables, o aumentar los sentimientos de añoranza o nostalgia; pero más allá de qué sensaciones se despierten, se genera un movimiento anímico y emocional que nos predispone a interpretar con estas emociones los eventos del fin de año.

Finalmente, es importante distinguir entre estos sentimientos de nostalgia y sensibilidad particular, de sensaciones profundas de tristeza que se prolonguen a lo largo de más tiempo y que interfieren con las actividades cotidianas, ya que estas últimas podrían ser indicadores de un cuadro depresivo. Ante esta situación, se recomienda buscar un espacio de escucha terapéutico donde se pueda llegar a una mejor comprensión y mejora de estos síntomas. Por otro lado, con respecto a los sentimientos de nostalgia y sensibilidad, suele ser bueno conversar con alguien cercano y de confianza sobre cómo nos sentimos. Compartir las emociones y hacer el intento de poner en palabras lo que uno siente es un ejercicio que suele aliviar las sensaciones de pesadumbre o tristeza.

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