Por Adhara Ampuero Sala

Las historias de Winnie the Pooh resultan muy atractivas para los niños y niñas pequeños(as). Este carismático personaje fue inspirado por una pequeña osa de color negro llamada “Winnipeg” (Winnie de cariño), en honor a la procedencia de la tropa que la adoptó durante la Primera Guerra Mundial. Al terminar la guerra en 1919, la osa se quedó en el zoológico de Londres y se convirtió en una gran atracción desde entonces.
Christopher Robin, hijo de A. A. Milne (escritor de las historias de Winnie the Pooh), iba regularmente al zoológico y pasaba mucho tiempo con la osa. Luego nombró a un oso de peluche que le regalaron por navidad, Winnie. El nombre Pooh fue añadido luego, éste era el nombre de un querido cisne de juguete de su primera infancia. Esta relación con el peluche, inspiró a A.A. Milne a escribir una serie de libros sobre su hijo y “Winnie Pooh” en el “Bosque de los Cien Acres” (basado en Ashdown Forest). Los otros personajes como “Igor”, “Piglet”, “Tigger”, “Kanga” y “Rito”, se inspiraron también en animales de peluche de su hijo. “Conejo” y “Búho”, están basados en animales que vivían en las áreas cercanas a la casa de Milne.
El primer libro de Winnie the Pooh fue publicado en 1926 y tuvo gran acogida desde el comienzo. Las historias del oso, fueron las favoritas de muchos niños y niñas, incluida la hija de Walt Disney, quien lo incluyó entre los personajes de Disney en 1966. “The Many Adventures of Winnie the Pooh” fue la primera película que se hizo en 1977.
La historia se centra en los juegos de Christopher Robin con sus juguetes, a los que les da vida mediante el juego. Todos estos animales viven en el Bosque de los Cien Acres y Christopher Robin los ayuda a resolver sus problemas.
Estos personajes han cautivado a niños de ambos sexos de varias generaciones, sin embargo, no gozan de la misma aceptación en los círculos científicos médicos. Un grupo de la Asociación Médica Canadiense analiza la patología de estos personajes desde una perspectiva de desarrollo mental.
Shea, et al. (2000) señalan que debajo de la superficie de un inocente mundo, se esconden personajes seriamente trastornados, que incluso cumplen con varios criterios del DSM-IV, y por lo tanto, son una influencia nociva para los niños y niñas.
Estos médicos consideran que Winnie Pooh sufre de un desorden de Déficit de Atención, impulsividad, disfunción cognitiva y una obsesión por la miel, además de una significativa obesidad.