Como parte de nuestro trabajo en el Grupo de Estudio en CIAPLA decidimos analizar la película “Un Secreto” de Claude Miller (Francia) y así, añadir un eje más (el Cine Fórum) a la discusión teórica y el análisis de casos.
La película escogida fue estrenada en el 2007 en Francia y está basada en la novela autobiográfica de Phillippe Grimbert (psicoanalista y escritor francés), que narra el descubrimiento de un secreto familiar por parte de un adolescente francés de 15 años (François), que cambiará toda la historia que él conocía hasta ese momento sobre él y su familia.
La cinta recorre tres períodos de la vida de François y su familia (1936, 1955 y 1985) y nos sumerge en las experiencias de una familia judía en el momento de la ocupación nazi a Francia y la etapa de la post guerra, hasta llegar a la adultez del personaje principal (François) convertido en un psicoterapeuta de niños.
La manera como es tratada la historia desde el inicio, nos señala la influencia de una mirada psicoanalítica de los personajes, ya que pone especial interés en el mundo interno de éstos. Somos testigos de las fantasías del adolescente sobre un hermano imaginario que luego vamos asociando a un origen en su historia familiar, casi como si fuera el relato de un caso clínico; el propio caso del escritor, su autoanálisis.
Luego de ver la película no podemos dejar de relacionar la trama con el concepto “Lo sabido no pensado” del psicoanalista británico Christopher Bollas . Podemos hipotetizar que Grimberg, autor de la novela en la que se basa la película, leyó el texto de Bollas. Sin embargo, como ha ocurrido antes dentro del Psicoanálisis, podría ser que ambos autores hayan llegado por diferentes vías (el análisis teórico y la literatura) a un entendimiento similar de ciertos fenómenos y procesos psíquicos.
Bollas (1987) señala en su texto que el psicoanálisis permite al individuo experimentar elementos de la vida psíquica que no habían sido pensados con anterioridad. La fantasía se constituye como el primer representante de lo “sabido no pensado” en la vida psíquica. “Es un modo de pensar aquello que está ahí presente (…) expresa el idioma de existir del infante y es el primer acto psíquico en el desarrollo gradual y complejo de un mundo ‘interior’” (Bollas, 1987, pp. 333).
De acuerdo a este autor, el niño va a incorporar la lógica de existir y allegarse, a través de incontables intercambios intersubjetivos con la madre (Bollas, 1987).
Poco a poco el infante alterará esa lógica o establecerá un compromiso entre su propia lógica y la de la madre. Junto al procesamiento de esta lógica de intersubjetividad, la fantasía procesará también la representación del self genuino del niño. Bollas señala que este nuevo concepto (lo sabido no pensado) es necesario en tanto que describe un proceso “sabido” por el niño pero no procesado mentalmente aún y al que sólo tenemos acceso mediante la fantasía para lograr una elaboración o procesamiento en el setting analítico y a través de la transferencia y contratrasferencia.
En la película “Un secreto” observamos como el personaje principal fantasea con un hermano mayor fuerte y valiente con el que se relaciona como si fuera un amigo imaginario, a pesar de la censura de los padres. Estos, no revelan que efectivamente François tuvo un hermano mayor (fruto del matrimonio anterior del padre) y que reunía las mismas características que François había creado para su hermano imaginado. ¿Cómo puede haber “adivinado” el muchacho la existencia de ese hermano tan diferente a él y por el que el padre sentía orgullo a diferencia de lo que reflejaba el trato hacia él? Bollas (1987) señala que es a través de las relaciones de objeto, del uso y experiencia del otro por parte del sujeto como representaciones mentales de aquella experiencia, que lo “sabido no pensado” puede ser representado. Es decir, a través de la identificación proyectiva, el niño contendrá partes no queridas o atesoradas de los padres.
Es así que François “sabe” de su hermano: fuerte, atleta, el orgullo del padre (todo lo que él no es pero que el padre proyecta en él) y surge la fantasía que representa este “saber”. Es François el que vive la nostalgia por este hermano, que el padre no es capaz de expresar.
Bollas (1987) expresa que cuando pensamos lo “sabido no pensado” no solamente estamos reflexionando sobre el núcleo de nuestro “self genuino”, sino también sobre los elementos de nuestros antepasados (pp. 338). Esto se plantea en la película no sólo en lo sabido sobre el hermano, sino también sobre su herencia judía. Antes de que ésta fuera revelada, François se sintió agredido y humillado por el desprecio hacia los judíos por parte de un compañero.
Ello lo llevó a reaccionar violentamente hacia él, sin tener claro por qué lo hacía, pero con la convicción de saber una verdad en lo más profundo de su ser. Con la revelación de la historia, llega la posibilidad de procesamiento de ésta, la oportunidad de “pensar” lo que ya se “sabía” desde siempre, y curar las heridas (personales, familiares). Esta función que realiza François, ayuda a su familia finalmente a realizar un duelo y lo marca a tal punto que se dedicará en su vida adulta a ayudar a otros niños a “pensar” su historia en la labor analítica.
Bollas, Christopher. (1987). La sombra del objeto. Psicoanálisis de lo sabino no pensado. (Traducción José Luis Echeverry, 1991). Buenos Aires: Amorrortu Editores.
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