La Televisión y Tus Hijos

Por Diana Rodriguez

Por todas estas razones, lo importante no es preguntarnos si es que deben ver o no la televisión sino qué es lo que ve, cuánto ve y cómo lo ve. Así, un niño pequeño debería ver sólo programas adecuados para su edad; es decir, dibujos o programas de fácil comprensión, de tiempos cortos, que no tengan una sobrecarga de información ni de efectos especiales o visuales, que tengan un lenguaje apropiado para ellos y cuya trama no contenga elementos violentos o que les vayan a generar angustia. Barney, Bob el Constructor, películas como: Buscando a Nemo, Tierra de Osos, La Era del Hielo, Shreck, Monster Inc o canales como: Discovery Kids, Nickelodeon, entre otros son recomendables para nuestros hijos.
Es importante reconocer que muchas veces utilizamos a la televisión como una especie de “niñera electrónica” y así estamos volviendo a nuestros hijos absolutamente dependientes de la TV en sus tiempos de recreación. De esta manera, el niño puede pasar horas frente a ella perdiéndose de otras maneras de explorar el mundo o de otros tipos de recreación como dibujar, correr, jugar, conversar, ver cuentos que son actividades fundamentales para su desarrollo emocional, cognitivo y creativo. Si restringimos el valor de estos espacios, les estamos restringiendo también la capacidad de adquirir diferentes recursos para enfrentarse al mundo y no los ayudaríamos a ser más activos en su relación con la realidad.
Para responder a la pregunta de cómo está viendo la televisión, debemos pensar en qué tanto espacio estamos dando a nuestro hijo para poder conversar sobre lo que ha observado (¿Qué pasó en el dibujo animado?, ¿Le gustó o no?, ¿Qué le llamó más la atención?). En ese sentido, es importante que nosotros, papás, educadores, o demás personas a cargo del niño, conozcamos lo que está viendo y nos tomemos un tiempo para ver alguna vez junto con ellos estos programas. De esta manera podemos darle un sentido a la agresión (¿Por qué reaccionó así?, ¿De qué otra manera pudo reaccionar?, ¿Qué pasó cuando reaccionó?) También, podemos así, ayudarles a diferenciar la realidad de la fantasía explicándoles que esos personajes y sus poderes no son reales. Entonces, estaríamos fomentando el pensamiento crítico en nuestros hijos a través de preguntas simples sobre lo que ven y estaríamos estimulándolo a ser un televidente activo y no un ser pasivo que recibe y acepta todos los contenidos propuestos en los programas. Cabe resaltar que el lenguaje de las palabras es el lenguaje del pensar, del conocer y del comunicar y a través de él podemos dar sustento y permitir elaborar las imágenes de la televisión.
Finalmente podemos decir que la televisión puede ser un instrumento rico para fomentar la imaginación y la exploración del niño si es que existe un adulto que pueda acompañarlo a escoger, regular el tiempo, proponerle espacios alternativos para su recreación y ayudarlos a pensar sobre lo que han visto.

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