Por Ivette Fernández Flores
Adolescencia, etapa de la vida que para muchos padres de familia suele caracterizarse por una alta tensión en la comunicación y las relaciones interpersonales, pues dejan de ser interventores y pasan a ser meros espectadores de las acciones de sus hijos, es cierto que pueden llegar a intervenir a través de un consejo, pero nada asegura la implementación de lo sugerido. El adolescente está en una etapa en la que quiere probar y experimentar por sí mismo, así esto le conlleve posteriores desaciertos.
En esta etapa el adolescente experimenta muchos cambios que pueden sorprenderlo, asombrarlo o hasta asustarlo, ya que en ocasiones se presentan de manera muy brusca. Dichos cambios se presentan en varios aspectos como el social, emocional, psicológico y físico. No todos, suceden en simultáneo y no existe un patrón general, en cada persona se presenta dependiendo de las características particulares, así van creciendo, madurando, adquiriendo seguridad, etc. Estos cambios también sorprenden y preocupan a los padres pues observan desde una posición privilegiada esta evolución, no sabiendo en ocasiones como reaccionar.
Existen situaciones en la que los padres pueden sentir que sus hijos los dejan de lado, pues ahora están más a gusto con sus pares, pero eso no implica que los dejen de necesitar, igual necesitan que los observen pero guardando cierta distancia. Aquí empieza la lucha dependencia – independencia, el joven necesita separarse en ciertos momentos del adulto para poder crecer, tener su espacio, opiniones, ideas y amigos. Sin embargo, necesita del adulto para que éste desde su experiencia sea un referente al cual recurrir, pues ellos necesitan un respaldo que les brinde seguridad.
Llegada la adolescencia, los hijos deben traer un bagaje de límites aprendidos durante la niñez, asimismo es importante la supervisión de los padres en este aspecto, pues son ellos los que pueden ir brindándoles poco a poco ciertas libertades en función a la madurez que muestre el hijo a medida que vaya demostrando que pueden actuar con responsabilidad. En este punto los padres deben estar muy atentos y a pesar de la necesidad que tienen por cuidarlos es pertinente dejarlos tomar sus propias decisiones, el equivocarse y el enmendar su acción, será una de las lecciones más importantes que les podrán brindar. También es importante alentarlos y motivarlos, brindando una mirada positiva del futuro.
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