Comprender y no comprender:
Algunas cuestiones técnicas
Autora: Adhara Ampuero Sala.
Joseph señala que algunas veces escuchamos a nuestros pacientes creyendo que entendemos el material, su significado inconsciente y su contenido simbólico, sólo para descubrir que nuestras interpretaciones parecen fracasar o que nos aburrimos en medio de una interpretación.
CUANDO ESTOY ABURRIDA ME CAYO Y ME DOY CUENTA QUE ESTOY HABLANDO DEL MATERIAL PERO NO AL PACIENTE.
Para que el análisis sea útil debe ser una experiencia, en contraste, por ejemplo, con el hecho de ofrecer comprensión o explicaciones.
Se pregunta: ¿Hay que interpretar sólo en la transferencia o se interviene también en otras áreas de la vida del paciente? No se trata de una u otra, o ambas sino de si es posible centrar la atención, la comprensión y por lo tanto las interpretaciones, en lo que se está viviendo o experimentando en la transferencia y a partir de allí ir y venir.
Es decir, centrase más en el mundo externo o en el mundo interno, ahondar más en la historia del sujeto o en las fantasías inconscientes.
En casos como A en las que los mecanismos de defensa primitivos y la omnipotencia son tan sorprendentes, podemos ver que la agresión aparece cuando las interpretaciones perturban el equilibrio del paciente, puesto que este equilibrio tiene el propósito, en parte de evitar la agresión y los ataques envidiosos.
Muchos pacientes van a tratar de destruir su capacidad de comprensión, van a desarrollar una reacción terapéutica negativa, van a aniquilar sus conocimientos y envidiosamente derribarán y devaluarán lo que el analista acaba de mostrarles. Pero como ya indiqué al comienzo no son estos pacientes que muestran un ataque manifiesto y activo, o silencioso pero significativo, los que preocupan. Me estoy refiriendo a los más escindidos, a los más atascados e inaccesibles. Los que voy a describir son aquellos en quienes parte del aparato necesario para la comprensión, parte del Yo, no está disponible debido al efecto de mecanismos primarios de escisión y proyección. Si nosotros no encontramos los aspectos perdidos de este aparato, hablamos o interpretamos en vano.
Estoy hablando de pacientes que parecen estar más allá de la comprensión porque el aspecto de sí mismos llamado a comprender y progresar está escindido y proyectado en el analista, en la transferencia.
Observamos interferencias similares cuando se proyectan la salud y la inteligencia y el paciente habla y actúa como si fuera tonto, incapaz de mantener el hilo o de sacar conclusiones con respecto a lo que está diciendo.
Joseph señala que ha descrito pacientes para quienes la comprensión parece hacerse inaccesible, puesto que el aspecto de su Yo que hubiera podido desearla está proyectado en el analista, y el analista se identificará con ese aspecto del self y de esta forma se le mantiene a raya (B). También indica como la ingenuidad o la estupidez, resultantes se sienten con frecuencia en la transferencia como si tuvieran algo vagamente provocador (S). En estos casos el paciente parece que inconscientemente intenta implicar al analista en el acting out con él. Si el analista no observa con el máximo cuidado lo que está ocurriendo en la transferencia puede sentirse tentado a estimular al paciente, sugerirle que debe trabajar más o incitarle al cambio de una manera superyoica. Si hace eso solo logrará acentuar la pasividad del paciente y perpetuar el problema. EL ANALISTA TIENE LA SUERTE DE QUE SE LE OFREZCA LA OPORTUNIDAD DE EXPERIMENTAR SU IMPOTENCIA, SU DESEO DE CAMBIO, SU DESEO DE QUE EL PACIENTE PROGRESE. Esta experiencia no es simplemente una bendición. Podemos sentirnos perturbados, presionados e invadidos. Siempre existe el problema de cómo mantener la transferencia descontaminada, no contaminada o mínimamente contaminada por el acting out verbal del analista, que puede manifestarse en su tono de voz, actitud, etc.
SI LOGRA CONTENER ESTO VERDADERAMENTE E INTENTA COMPRENDER PORQUE EL PACIENTE NECESITA ESCINDIR Y PROYECTAR ASPECTOS PARCIALMENTE VALIOSOS DE SU SELF EN EL ANALISTA, EL ANÁLISIS AVANZARÁ.
Es importante explorar en detalle la naturaleza de las fantasías, ideas y convicciones que tiene el paciente respecto a nosotros y no apresurarnos a interpretárselas como proyecciones o como parte de su historia.
Este tipo de escisión y proyección de aspectos valiosos del Yo en el analista se ve en otro grupo de pacientes que son muy masoquistas y muestran carácter perverso. Uno tiene la impresión que hay una profunda escisión, el paciente permanece casi completamente dominado y aprisionado por pulsiones de muerte, que aparecen como autodestrucción y sensación de desconsuelo permanente, mientras las pulsiones de vida están constantemente proyectadas en el analista. En estos casos, hay muy poco en el paciente capaz de equilibrar y hacer frente a la atracción que ejerce la autodestrucción. Inconscientemente el paciente intentará una y otra vez socavar activamente la esperanza del analista y hundirlo en el desconsuelo. Es muy difícil que la mera comprensión se convierta en algo tan importante para estos pacientes como lo han sido sus terribles placeres masoquistas activos. No se debe asumir de frente que todo lo que aparece son proyecciones del paciente. Debemos darnos el tiempo de analizar cuánto es parte de nosotros (vieja amargada y supuestamente solitaria). Después de todo, es a esto a lo que en gran parte llamamos “contener”.
Respecto a lo invasivo: los tipos de identificación proyectiva que con más frecuencia nos permiten sentir y comprender mejor a nuestros pacientes, son muy imperceptibles y sutiles. No obstante, algunas veces son tan poderosos que el analista tiene dificultades para no verse, de una u otra manera, arrastrado al acting out. Con cierto grupo de estos pacientes, que no están interesados en una verdadera comprensión pero que exigen comprensión en sus propios términos, la personalidad del analista, su cuerpo y su mente son invadidos.
Estos pacientes inconscientemente en la fantasía proyecta su mente y su mirada en el analista y sabe todo lo que está ocurriendo (no tiene consciencia de querer saber, no tiene curiosidad) lo evita todo y así evade la posibilidad de una verdadera relación. Suelen estar convencidos de sus aptitudes para ser psicoterapeutas o analistas, pueden convencer a otros de su gran capacidad de insight. En análisis se puede ver que ese insight está basado en una forma sutil de arrebatar y apoderarse de lo que algunas veces aparecerá en sus sueños burdamente o en la sesiones al enfrentarse a verdaderas interpretaciones.
Los pacientes muy invasivos aportan una cualidad adicional, potencialmente perturbadora, al análisis que podemos experimentar vívidamente en la contratransferencia:
Cuando se interpreta, el paciente aparentemente escucha o apenas altera y distorsiona las interpretaciones y las repite de una forma un tanto diferente o todo se reduce a viejas interpretaciones (pierde lo novedoso, fresco y sorprendente de las palabras del analista).
La omnipotencia e invasión extrema, junto con el sentido de convicción y conocimiento que estos pacientes tienen, hacen que el problema parezca obvio. Dependen mucho de ese equilibrio omnipotente y omnisciente rígidamente dispuesto.
Otro problema técnico: estos pacientes suelen aparecer tan narcisistas, arrogantes y perturbadores que piden ser maltratados o humillados, y cuando lo consiguen a través de una interpretación severa o torpe, pueden sumergirse en lo que será una grata transferencia sadomasoquista, perdiéndose entonces la posibilidad de insight.
Omnipotencia emblema de las defensas primarias.
Podemos subestimarla con gran facilidad. Por ello debemos reconocer la omnipotencia de la omnipotencia y no intentar interpretar el material como si estos pacientes quisieran comprenderlo.
PARA COMPRENDER EL ANALISTA DEBE SINTONIZAR CON LA LONGITUD DE ONDA DEL PACIENTE, QUE ES UNA LONGITUD DE ONDA MÁS DE ACCIÓN QUE DE PALABRAS, AÚN CUANDO PUEDAN UTILIZARSE LAS PALABRAS.
Todos estos pacientes utilizan, en gran medida, la identificación proyectiva como:
Método de comunicación para lograr comprensión en un nivel profundo no verbal, o; para mantener su equilibrio, en cuyo caso no están interesados ni tienen el ánimo para comprender de la manera en la que nosotros comprendemos.
Si abordamos a estos pacientes con la idea de que esperan de nosotros un verdadero insight, perdemos contacto con el paciente como tal, y en todo caso, mucho de lo que los pacientes están comunicando y proyectando permanecerá más allá de nuestra comprensión.
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