Mujer, Madre, y Perversa

 

 

Por Carmen Valenzuela Alvarado

Insistimos en reclamar e imponer el concepto de maternidad a toda mujer. Isabel Tello Chanduvi, nos enrostra en la cara que ser mujer, embazarse y traer niños al mundo no significa ser madre.

Los titulares que comentan el caso insisten en denominarla mala madre, o mujer desnaturalizada. Para tener un hijo primero hay que tenerlo en la mente y en el corazón, sólo así es posible tenerlo en brazos, cuidarlo, e imaginar el futuro viéndolos crecer. Isabel Tello Chanduvi, es una mujer que primero fue niña, y nunca tratada como tal, que también recibió maltrato y fue usada como un cuerpo objeto. Tampoco nadie la cuidó, ni protegió. No había razón para que ella reconociera en un niño a un ser en desarrollo. Sólo veía un cuerpo, que al igual que ella, puede ser tratado como un bulto.

Isabel Tello Chanduvi, no se psicotizó, ni perdió la razón, hizo algo tenebroso: acumulo rabia y la descargó en quien mejor podía vengarla a ella y a todos los seres que ella vio también ser dañados. Por ello, no perdió en ningún momento el criterio de realidad, replicó lo que vivió. Entre la prostitución y el maltrato a sus hijos repetía sórdidamente el ritual de la descarga desbordada que posiblemente calmaba sus demonios.

Maltratar a sus hijos la descargaba y aliviaba del peso de sus recuerdos, lo que nos hace entender porque nunca sintió culpa ni miedo a dañar a su hija. Cada pareja, ella llegó a tener 5 hijos de diferentes parejas, le confirmaban que no le era posible establecer una familia. Compulsivamente, el ritual se repetía: Convencida que nadie la quería lo suficiente, acumulaba razones para odiar y justificar la envidia y agresión a sus hijos.

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