tener una persona dentro de la cual poder retirarse para el relajamiento.
Winnicot
Mónica Quintana Chávez
Quizás la relevancia esencial del juego radica en su capacidad de ser un indicador relevante de la salud emocional del ser humano. Juego que implica capacidad de disfrute, de compartir, de dejarse llevar, de ser creativo. Juego que es por tanto capacidad de sublimación también. No por gusto se afirma que niño que no juega es porque algo no anda muy bien…Aquí podemos pensar en los niños obsesivos que tienden a ser tan normales…y para quienes algún psicoanalista ha acuñado el termino normópata para describirlos.
Si nos detenemos a pensar más sobre el tema podemos vincularlo a la corporalidad, ya que también está implicado el cuerpo. Y muchas veces no habrá objetos sino que el juego será esencialmente corporalidad. Y todo aquello que ha registrado el cuerpo será lo que exprese el juego.
El cuerpo será aquel registro antiguo de todas las vivencias del infante, y será entonces a través de estos registros como se vinculará con el juego y con los otros.
En el claun, por ejemplo, una cuestión importante es que la máscara, que es la nariz, no oculta sino muestra.
Es la persona misma que se conoce y se muestra ante los demás, así los otros podrán reconocer, a partir de la propuesta del claun, esos aspectos frágiles, torpes, mezquinos, frívolos, bondadosos, tiernos, cursis, etc,…en suma todo lo que de humano tiene el hombre. Hay una verdad tan exageradamente expresada que será ese el punto del encuentro, en el humor, del claun y los otros (el público).
Así será la posibilidad de reírse de sí mismo, de no juzgarse, la que entre en acción en la técnica del claun.
Podríamos decir también que el claun funciona como un espejo de los otros (el público), en el sentido winnicotiano del término.
Decía Bergson que lo cómico es lo único que es siempre humano porque es lo único que puede ser ridículo. No entraremos aquí en las disquisiciones entre lo cómico y el humor.
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