Enamorarse en el trabajo

Autor Cristhian Martínez Monje

Es algo que se puede ver en las telenovelas, pero que no escapa a nuestra realidad. La historia de amor con una persona que trabaja en nuestro mismo centro laboral es arma de doble filo y por ello hay que tomarlo con pinzas. ¿Qué hacer cuando nos pasa esto?, ¿Hay conflicto de intereses?, ¿Problemas éticos hacia la empresa?, ¿Lo cuento, lo oculto, lo niego?
Para muchos libros empresariales, especialmente norteamericanos, las historias de amor entre personales de una empresa deberían estar prohibidas. En un principio nos parece algo lógico y coherente. Pero la realidad es otra, incluso hay personas que narran lo “excitante” que es romper estas normas implícitas.

Nuestro centro laboral es un lugar donde probablemente pasamos la mayor parte del día (y de la noche), conocemos gente nueva y con intereses afines. Se forma un lugar agradable de camaradería, y donde el trabajo en equipo cada vez es más fuerte, lo cual crean vínculos fuertes de amistad, fraternidad, complicidad y en muchos casos de “algo más”. Es usual que se formen numerosas parejas en el trabajo; tan igual como se forman parejas en las escuelas, institutos, universidades, etc.

No he encontrado alguna investigación que hable sobre cómo afecta el rendimiento laboral en empresas donde hay parejas de enamorados/as.  De hecho, cuando una persona se siente enamorada, puede aumentar su motivación ante el trabajo. Pero hay conductas que sí afectarían el trabajo, sobre todo cuando hay rumores generados por terceras personas o cuando hay discusiones en la pareja que afecten las relaciones laborales.

Es por ello que hay que tener presente siempre algunos puntos. Como tener cuidado con los comportamientos propios de enamorados delante de compañeros/as de trabajo. Es importante tener en claro que cada cosa tiene su tiempo y su espacio. Pero no deja de ser interesante la experiencia del besarse apasionadamente en el ascensor estando a solas. Tener cuidado también con dedicarse más a conversar con la pareja que al propio trabajo, lo cual puede ser perjudicial, incluso cuando la relación es conocida por los jefes inmediatos..
En psicología lo llamamos “criterio de realidad”, y significa que las personas deben tener el criterio adecuado para comportarse o hacer cosas de acuerdo al ambiente, teniendo la facultad de ver qué cosa se puede hacer y qué cosa no.

El caso de una relación entre dos personas que tienen diferentes responsabilidades hay que tener un especial cuidado. Si el romance se revela al resto de compañeros, estos podrían sospechar cierto favoritismo que no dudarían en comunicar al superior directo. Si la relación es duradera, debes hacer lo posible por poner fin a esta jerarquía pidiendo un cambio de departamento o de oficina de trabajo.

Ninguna pareja que se forma en el trabajo está obligada a comunicar su situación a los jefes. De hecho, legalmente, la empresa no tiene ningún derecho a intentar regular sobre tal aspecto. Sin embargo, dependiendo de los casos, es importante el comunicarlo cuando laboralmente se puede plantear conflicto de intereses, y para ello es mejor evitar problemas y se quedará bien ante la empresa. Tiene que ver sobre todo con personas que cumplen funciones jurídicas, contables, bancarias o de gestión de cuentas.

Finalmente, las personas son libres de enamorarse pero siempre se debe tener en cuenta que existen reglas las cuales se debe de cumplir; y en los centros laborales la prioridad es el trabajo. Cada uno/una debe ser lo suficientemente maduro o madura para poder manejar estas situaciones que pueden complicarse si no son llevadas de la mejor forma.

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