Duelo y ciudadanía, a propósito de la violencia en nuestro país

Por Mónica Quintana Chávez

El título de este escrito parafrasea el título de Freud: Duelo y melancolía, y me remite a lo que pasa hoy en nuestra sociedad, el desconcierto ante los hechos sucedidos…por ello la necesidad de hablar de ello, quizás como un intento de elaboración de nuestro duelo… Tal vez en la línea de lo dicho por Mati Caplansky: “(…) existen dos versiones para enfrentar y combatir la corrupción: la creativa y patológica.

La creativa es cuando (…) los afectados son capaces de producir reacciones, que, en cierta medida, les permite conservar la integridad psíquica. Entre ellas podemos describir la participación activa (…) como un adecuado efecto de la castración simbólica, porque permite la adaptación a la realidad, sin el sometimiento masoquista, defensa en la que, como recordaremos, interviene la conciencia en forma más sana como sucede en los juicios adecuados de valor, en la indignación, en la justipreciación de la realidad hostil y directa.

En la versión patológica observamos mecanismos de defensas inconcientes tales como identificación con los agresores, la negación, la huída de la realidad perjudicial, la represión,(…)además de síntomas sociales como la desesperanza, la desilusión, la caída de los ideales, y la consiguiente baja de autoestima. El sujeto no puede, por lo tanto, percibir que algo del orden del abuso está sucediendo, transformándolo así en víctima.

Hemos entrado al campo de lo siniestro…cualquier cosa puede pasar o pasarnos. Lo más grave y preocupante es vivir lo siniestro como normal en la vida cotidiana, forzándonos a vivir alienados, y sin capacidad de indignación y rechazo, condiciones estas últimas que son fundantes para alcanzar una modificación creativa de nuestra circunstancia que nos permita preservar la continuidad histórica y cultural, de las personas.” Es ese mi ánimo ligar creatividad fundada en una mirada significativa, dejar sentada mi indignación y rechazo, además ante el avance de la insignificancia como bien afirmaba Castoriadis. Comprender desde un sentido arraigado en nuestra historia, para poder ver ahí a modo de radiografía: quiénes y cómo somos, cuál es nuestra identidad, por qué en nuestro país aún prevalece la escisión, la fractura, y un gran etcétera.

Para entendernos un poco recurramos entonces a nuestra histórica vista además desde una mirada psicoanalítica, así Péndola nos propone: Antes de los españoles había un orden establecido, que seguía determinadas normas, leyes. Luego vienen los españoles y arrasan con esa normatividad. Los conquistadores españoles no tienen ni la misma cultura ni el mismo sistema de valores que los Incas. Es decir, no es un Rey que vence a otro Rey, sino que es un conquistador que estaba acá por un afán de gloria, de poder, de riqueza, de lucro, que vence a una autoridad establecida. Entonces, sí hay una ruptura. La ley que llega es la del encomendero Juan, que hace lo que le da la gana. Se va estructurando un sistema que hasta ahora persiste en nuestro medio, en el cual la figura es: Usted no sabe con quién está tratando. Yo hago lo que me da la gana. Por otro lado, hacer de Lima la capital marca una escisión geográfica…entre el centro ideológico, simbólico e imaginario que representaba el Cuzco y otro lugar sin tradición, sin magia y sin reconocimiento que era Lima…cerca del mar…Yo creo –y me permito dar una opinión política en esta ocasión- que el Cuzco debe ser la capital política del Perú. Eso no quiere decir desconocer que Lima administrativamente es importante.

Pero por lo menos la asunción de mando, por lo menos “el discurso a la nación una vez a año” debieran darse desde el Cuzco. Esto nos obligaría a todos nosotros a mirar a nuestro centro simbólico. Por ello estamos escindidos hay tres repúblicas: españoles, indios y negros…”

Hay entonces una ruptura, que marca el imperio de la no ley, del hecho de que aquí cualquiera puede hacer lo que le da la gana, además dicha ruptura marca una división identitaria, y el arrasamiento de un orden simbólico que nos represente. Es esta un posible explicación ante la pregunta: ¿por qué pasaron los hechos tan tristes que terminaron en muerte para nuestros hermanos policías, adolescentes en su mayoría además, y nuestros hermanos de la selva? Hay una escisión que no nos permite una clara identificación con el otro. Hay una escisión que no nos permite una visión integral como sociedad, nación, país, etc.

Prevalece aún una visión enajenada, que no nos permites sentirnos responsables, transitar por un duelo, que no nos permite constituir ciudadanía. Si el silencio impuesto ante la verdad de los hechos que plantea la Comisión de la Verdad…, no nos permite elaborar lo que nos pasó como sociedad. Y a ello le sumamos lo que también afirma Péndola , y es el hecho de que necesitamos “una cicatrización saludable, que se da al tomar conciencia del valor terapéutico de la depresión, que se da al llegar a reconocer que yo soy responsable de alguna manera, porque me callé, porque miré para otro lado, porque pensé que no me importaba. Yo debo sentirme responsable. Todos debemos asumirnos como responsables. El único medio de preservarnos éticos es montar una permanente guardia sobre nuestros actos.”

Nuestra responsabilidad, como psicoterapeutas que intentan sanar heridas, es procurar también elaborar desde nuestro espacio respuestas que liguen nuestros temas a lo que nos sucede como sociedad, ese es nuestro reto creativo, la necesidad de una posible explicación sensata, la mirada vigilante sobre los hechos, y así poder transitar nuestro duelo, incluyendo en ese tránsito el mencionar la indiferencia social, ante la verdad que nos plantea la Comisión de la Verdad . Ya que ser sujetos es ir más allá del silencio.

Una vez más recurramos a la genialidad de los poetas que con su música expresan el alma humana, esta vez nuestro querido Octavio Paz, cuyo apellido resuena tanto hoy en nuestro sentir:

¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuando somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida ?pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos?,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos

De: Piedra de sol, Octavio Paz.

____________ 

 1 Maestre, Fernando y  Péndola, Alberto. Corrupción. Un estudio psicoanalítica. Cuadernos de Investigación. Lima, 2001: USMP. p. 22, p. 23, p. 24

2 Ibid. pgs. 42, 43, 44, 45, 46
3 Ibid. p. 51
4 Comisión que afirma: Causa y efecto de la violencia ha sido la degradación de nuestra moral ciudadana, expresada en la indiferencia y cinismo, en falta de solidaridad y en ausencia de compromisos claros, en liquidación de nuestros valores fundamentales y , por último, en la tolerancia hacia un gobierno autoritario y corrupto, al que dejamos hacer sin preguntar, seducidos por la promesa de una tranquilidad pública que confundimos con paz, pero que era su negación, puesto que se sustentaba en el abuso, en la prepotencia y en violaciones visibles pero igualmente escandalosas de los derechos humanos.
¿qué hemos aprendido de este severo examen de nuestro pasado reciente? Las verdades de fondo que salen a la luz son a un mismo tiempo viejas y nuevas. Son antiguas, ya que siempre hemos sabido de la marginación y el desprecio cultural se encuentran impregnados en la vida de los peruanos. Son nuevas, porque ahora sabemos que la marginación y el desprecio racial y cultural pueden causar –han causado- el sufrimiento y la muerte no de una o cien personas, lo cual ya debería ser inaceptable para nuestra democracia, sino de decenas de miles de personas. En el cono sur.  Lerner, Salomón. En: La rebelión de la memoria. Selección de discursos 2001-2003. Lima: IDEHPUCP. p.187,188.
Gallo, Jairo. En: http://www.funlam.edu.co/poiesis/Edicion017/Cartasdelaperexistencia.JairoGallo.pdf

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