Un Colegio para Nuestros Hijos

Por Diana Rodriguez

Escoger un colegio implica un cuestionamiento importante sobre el tipo de formación que queremos que nuestros hijos reciban. Este cuestionamiento nos puede llevar a revisar la formación que nosotros mismos tuvimos en nuestra etapa escolar. Algunos nos acercamos a esta etapa como una época llena de experiencias y recuerdos agradables y otros podemos sentir una tremenda frustración al pensar en ella.  Así, algunos tenemos una experiencia “idealizada”, otros más bien “negativa” del colegio, y todo ello nos hace pensar en qué queremos mantener de nuestra formación, qué preferimos cambiar, qué nos gustaría reforzar y qué otros aspectos estuvieron descuidados y que no nos gustaría descuidar en la formación de nuestros niños.

Nos encontramos en tiempos diferentes a los que nosotros vivimos de chicos, tiempos con diferentes exigencias y con otro tipo de demandas. La actualidad pareciera marcada por una creciente competitividad y el colegio y el desempeño escolar empiezan a convertirse en el lugar en el que recaen todas estas presiones.

Todo esto pone una gran responsabilidad sobre nosotros, hace que pensemos que el colegio que escogeremos para nuestros hijos tendrá que ser uno que recoja todas estas exigencias y que colme todas las expectativas que como padres tenemos.  Pero un colegio tal no existe.  Incluso, puede pasar que un mismo colegio puede ser vivido por unos como “bueno” y para otros será “malo”; así, en una misma familia, podemos encontrar dos hermanos con vivencias muy diferentes respecto a un mismo colegio.  Esto se debe a que cada niño es un individuo único, con una forma de ser, de aprender y de sentir peculiares y con necesidades e intereses diferentes a los del resto.

Por tanto, no existirá un colegio “ideal”: existe un niño con determinadas características y unos padres con determinadas expectativas e intereses y un colegio pensado en lo que yo como padre valoro respetando las características de mi hijo(a).

Pensar en una formación escolar es pensar tanto en el aspecto académico,  como el estilo de enseñanza, como en el tipo de valores que el colegio transmite explícita o implícitamente. El colegio no es únicamente un lugar de transmisión de información sino un lugar de convivencia social, es el segundo espacio de socialización del niño y en el que encontrará nuevos modelos importantes para su formación como ser humano. Si bien todo esto es cierto, también es cierto que la familia siempre será la base del niño y así toda experiencia escolar será (o podrá ser) “filtrada” por la formación que los padres les brinden en casa. Por eso, el colegio es un espacio de formación importante para nuestros hijos pero no lo es “todo” en la experiencia del niño, lo más importante es y seguirá siendo su familia.

Pensar en un colegio implica por tanto tomar en cuenta diferentes variables. Una variable importante es la económica.  Probablemente esta variable ya nos “obligue” a tener algunas opciones y a obviar otras.  Es importante en este aspecto ser realistas con nuestras posibilidades ya que la etapa escolar es una larga etapa.  Asimismo, un colegio caro no significa necesariamente un “buen colegio” para nuestros hijos.

Otra variable es la religiosa.  Será importante pensar en qué tipo de religión queremos transmitirle a nuestros hijos si es que para nosotros los valores religiosos son un aspecto relevante y necesario para la formación de los niños.  Recordar  que esta variable va acompañada muchas veces de otra: muchos colegios religiosos son sólo para hombres o sólo para mujeres y otros ya son mixtos.

 Existen colegios con una educación más tradicional y otros colegios llamados “alternativos” por priorizar valores y un aprendizaje diferente al tradicional.  Muchas veces, estos últimos piensan en aulas con menos niños y el aprendizaje es más personalizado.  En este sentido, sería importante detenernos a pensar cómo es nuestro niño y qué le sería más beneficioso.  Hay niños que pueden tener mayores rangos de atención por lo que su aprendizaje no se vería dificultado en un aula con muchos niños; otros niños en cambio, son más distraídos y su atención es más corta, por tanto, un aula más personalizada sería probablemente lo más favorable para él.  Asimismo, un niño curioso e inquieto probablemente se vería “coartado” por un colegio con una disciplina más exigente y  otro colegio, en cambio, le daría más cabida a esta curiosidad.  Si bien la disciplina y la exploración son elementos importantes en la formación de un niño, algunos colegios dan más peso a uno de estos aspectos que a otros.

Otra variable importante es el idioma.  Ante esto, como padres tenemos que definir qué idioma es para nosotros prioritario y qué tipo de enseñanza queremos para este idioma. Así, existen colegios con una enseñanza por horas de una segunda lengua y existen otros colegios en el que la mayoría de los cursos son dictados en la segunda lengua (colegios bilingües).  Es importante tener en cuenta muchas veces, los colegios bilingües son colegios biculturales; es decir, no sólo se aprende una segunda lengua si no que se aprehende una segunda cultura.  Si pensamos en una formación bilingüe, tenemos que tener presente cómo ha sido el proceso de adquisición del español ya que nos dará una idea de cómo será el proceso de adquisición de una segunda lengua; así, si le tomó o si le está tomando mucho esfuerzo el español es esperable que con la segunda lengua tenga las mismas dificultades

¿Cuándo postular al colegio? Para respondernos a esta pregunta sería importante tener en cuenta varios aspectos.  En primer lugar, cada colegio tiene requerimientos diferentes. Así, algunos colegios como los bilingües, recomendarán realizar algunos años de inicial antes de postular a primer grado ya que en primer grado la educación es casi en su totalidad en el segundo idioma.  Por otro lado, considerando que el colegio es un lugar físicamente más grande, con más alumnos, con más profesores, hay que tener presente qué tan preparado está nuestro niño para adaptarse al colegio. De ahí la importancia de estar presentes como padres para ayudarlos en este proceso de cambio y de adaptación.

Finalmente, para los papás que están pasando junto con los chicos, por el proceso de evaluación, es importante que confiemos en las habilidades con las que cuentan nuestros hijos.  Tratemos de controlarnos y no presionarlos ni trasladarles nuestras angustias.  Podemos explicarles a los chicos que van a conocer a una profesora que les va a pedir diferentes cosas: algunas tareas o que corte algunas cosas o que dibuje o salte, etc. y que lo hagan como lo hacen en el nido, que eso estará bien.  Si notamos que tienen miedo de entrar o que se están poniendo nerviosos, debemos asegurarles que los vamos a estar esperando afuera y que luego nos pueden contar todo lo que hicieron.

Para nosotros es importante tu opinión sobre este artículo.Dejanos tus comentarios

Nombre:

Email:

Comentario:

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Agréganos: Facebook | Twitter| Contáctanos

Google Web ciapla.com