Por Silvia Rodríguez
En este trabajo Joseph retoma un planteamiento que Freud introduce por primera vez en el texto más allá del principio de placer en 1920. En este texto Freud sostuvo que en algunas personas las situaciones dolorosas se repiten de manera compulsiva, llevándolo a cuestionar el principio de placer. Para los que estamos familiarizados con la teoría psicoanalítica sabemos que Freud plantea que el psiquismo se maneja a nivel de energía: el aumento de ella implica sensaciones displacenteras y la disminución sensaciones placenteras.
Según Freud las personas buscan evadir situaciones de displacer. Sin embargo el que algunas de ellas repitan en su vida situaciones de dolor lo lleva preguntarse si en el funcionamiento del psiquismo se da algo independiente del principio mencionado.
Freud inicia la reflexión sobre la compulsión a la repetición en el análisis que realiza de los sueños traumáticos y en el impulso ha repetir observado en el juego de los niños. En estas situaciones la repetición se da como una búsqueda de procesar psíquicamente una impresión que no ha podido ser tramitada, esto se da de manera independientemente del principio de placer.
Es así que Joseph, siguiendo la línea de Freud, plantea que hay un tipo de pacientes que repiten situaciones de sufrimiento debido a ansiedades inconscientes que no han sido procesadas y que son producto de una relación primaria con la madre llena de dificultades.
Las principales ansiedades que tienen que afrontar este tipo de pacientes están relacionadas con la dependencia al objeto primario. Joseph, citando a Klein, nos dice que esta dependencia representa la posibilidad de experimentar sentimientos de amor y necesidad pero al mismo tiempo genera la posibilidad que pueda surgir odio intenso y destructividad pues reactiva situaciones primarias en las cuales el objeto primario-el-pecho- era en la misma medida valorado, e inmediatamente envidiado, odiado y atacado.
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