Por Carmen Valenzuela A.
Lo cierto, es la sensación de poco tiempo y espacio para despedirse. No queda energía para pensar, levantar la mirada y darse un tiempo sin que surja en la mente la premura por despedirse del otro. Imagino que cada uno nos reclamara el tiempo para pensarlos.
Muchos entierros al mismo tiempo, no significa varios duelos; y eso es lo peligroso. Puede sonar gastado y trillado, pero evitamos las despedidas, porque en mucho la vivimos como Perdidas.
Por lo pronto los mecanismo van surgiendo. Hoy solo hablamos de la Alicia asesinada, y la mirada morbosa nos hace, so pretexto de la pena, ingresar a su vida privada para confirmar lo que desde afuera ya se sabe: su relación intima con Abencia Meza.
Ha Michael Jackson no hay tiempo para llorarlo, ahora necesitamos que lo “abran” para tejer la historia que fue víctima de algo porque reconocer que no era inmortal nos cuesta. Ahora, las preguntas sobre su fortuna, hijos, padres, deudas, etc. Nos desvían la mirada. .
Necesitamos buscar historias que nos alejen de sus tumbas , para no llorar y asumir que se fueron. El ruido nos distrae, por momentos nos olvidamos que no están; y de paso, para no pensar que sin querer o no, fuimos cómplices de sus atribuladas vidas: La culpa se disfraza de morbo, y rabia.
Solo apelando a lo mejor de nosotros mismos, y llevando en el corazón a quienes físicamente se fueron, podremos vencer la pena, ganar seguridad, y confianza. Así lograremos una verdadera Paz interna.
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