Desde hace algunos años hay un interés por integrar la Neurociencia con el Psicoanálisis. Esto se refleja en la creación de la Sociedad Internacional de Neuro-Psicoanálisis. Ésta está formada por un grupo de investigadores que intentan unir los aportes del Psicoanálisis con los últimos descubrimientos de las Neurociencias.
Este interés responde, entre otras cosas, a la cercana relación que existe entre el cerebro y la mente. Solms (2003) señala:
“No es difícil entender por qué la relación entre Psicoanálisis y Neurociencias nos debe interesar. El Psicoanálisis es una ciencia de la mente, y nosotros sabemos desde tiempos antiguos que las actividades de la mente están de algún modo íntimamente conectadas con los tejidos del cerebro” (p. 184).
Para Panksepp (2000) el Psicoanálisis necesita anclar su pensamiento de una manera que promueva la evaluación empírica de las ideas y la Neurociencia necesita tomar a las dinámicas emocionales más seriamente. Es decir, este autor rescata la complementariedad de ambas disciplinas. La teoría psicoanalítica puede ayudar a guiar el pensamiento neurocientífico que trata las dinámicas emocionales que acontecen dentro de los tejidos neuronales.
La neurociencia, por otro lado, puede proveer hechos que ayuden a la teoría psicoanalítica a acercarse a los métodos objetivos para formar parte de la disciplina empírica que caracteriza a la ciencias verdaderas (Panksepp, 2000)
“Para que nuestros conceptos tengan una base científica, debe ser posible cuantificarlos (tanto directamente o indirectamente) y especificar relaciones sistemáticas con otras variables que también puedan ser cuantificadas” (Panksepp, 2000. p.1)".